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Time to get Tought - Ironman Lanzarote

Fecha de publicación 17/06/2019 15:38

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Considerado uno de los pocos Ironman que aún conservan la esencia de un deporte cada vez más masificado y adulterado, Ironman Lanzarote es un homenaje al triatlón más puro. Sólo quien siente y ama de verdad este deporte se enamorará de la Isla del Viento.

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“Hora de ser fuerte”. Pocas veces he visto un eslogan tan acertado como el de la 28 edición del Ironman más antiguo de Europa. Hubo que ser fuertes, muy fuertes. El ya de por sí temido viento de la isla sopló con más ganas que nunca, poniendo aún más épica en una de las mejores carreras del mundo. Hubo que ser fuerte, valiente y, sobretodo, amar mucho este deporte para disfrutar de Ironman Lanzarote 2019.

1. Preparación de la Ironman

2. La previa 

3. El día

  1. Swim Course. 3800m
  2. Bike Course. 183km.
  3. Run Course. 42km.

4. Clasificación

5. Agradecimientos.

 

Mi aventura en Lanzarote comienza el 27 de mayo de 2018. Justo al día siguiente de competir en la edición del año pasado, decidí volver a la isla por dos motivos:

1- Lo que viví en mi primera participación en IM LZ no lo había vivido nunca. La magia de este triatlón no se encuentra en ningún otro lado del mundo. IM LZ es estadísticamente el Ironman con más “repetidores” del circuito Ironman y no es casualidad, realmente lo vale.

2- Por “cosas de las carreras”, no pude sacar aquel día el Ironman que creía que tenía en las piernas. Esto sumado al primer motivo, me llevó a decidir volver a los volcanes en 2019.

 

Preparación

Recomendado por algunos compañeros, este año decidí cambiar de entrenador y empezar a seguir las pautas de Iván Muñoz. Uno de los entrenadores más reconocidos y con mejor palmarés en el mundo del triatlón español. Sin duda una de las decisiones más influyentes que he tomado.

Al cambiar de entrenador, también varió la preparación. Mucha más carrera a pié y un poco menos de ciclismo (pero no mucho menos). En natación, mantenemos volúmenes similares pero con contenidos también distintos. A continuación algunos datos sobre la preparación.

  • Un total de 28 semanas de preparación para el objetivo. Incluyendo tres competiciones “sub-objetivos” como test y/o parte del entrenamiento: Una media maratón en febrero (Barcelona) y dos triatlones de media distància entre marzo y abril (D.O. Terres del Ebre en Tarragona y Triathlon Internacional Portocolom en Mallorca).
  • La media semanal ronda siempre entre 16 y 19 horas con excepción de un bloque de 3 semanas entre abril y mayo, dónde nos fuimos hacia las 22-25h.
  • Los volúmenes semanales se dividieron en:

Natación: Entre 10.000 y 13.000 m en 3 o 4 sesiones. A partir de abril incluyendo una sesión en aguas abiertas. La sesión más larga fue de 4000m en el mar.

Ciclismo: Entre 250 y 350 km divididos en 2 sesiones cortas, 1 media y 1 larga. Siendo hasta marzo dos de ellas en rodillo por horario de luz. La sesión más larga fue de 227 km en la cicloturista Mallorca 312.

Carrera: Entre 45 y 60 km divididos en 3 sesiones semanales + 1 en transición a partir de marzo. Casi siempre por pistas de tierra o césped. En invierno incluimos una sesión semanal de Trail-Running. La sesión más larga fue de 27km.

  • El entrenamiento “más duro” fue una sesión de dos días. Con 227km (Mallorca 312) de ciclismo el sábado y una transición de 45km de ciclismo + 22km de carrera el domingo.

 

“La Previa”

Los días previos a un Ironman son muy personales. Cada persona tiene distintas rutinas ante la prueba y distintas maneras de sobrellevar los nervios. En mi caso decidí viajar a Lanzarote el martes, para llegar con bastante antelación y tener tiempo para solucionar cualquier imprevisto sin agobiarme (problemas con la bicicleta, olvidos de material etc). Por otra parte llegar con tiempo sirve también para aclimatarse mejor y hacer los entrenamientos de activación “in situ”.

En alimentación, dividimos la semana en dos bloques. De domingo a miércoles hicimos una “limpieza” de hidratos de carbono, basando la alimentación de estos días en proteïnas sobre todo de orígen vegetal y “superalimentos” para sobre-proteger el cuerpo ante las carencias que provoca una prueba tan exigente. A partir del jueves empezamos los dos días de carga de hidratos, eliminando frutas, verduras, gluten y otros alimentos más indigestos para evitar los temidos problemas estomacales.

El día a día lo pasamos con amigos, comentando temas de la carrera y matando las horas entre muchas anécdotas y risas. Esto hasta el jueves, el viernes (día antes) siempre intento estar un poco más “sólo”. “Desaparezco” de redes sociales y todo aquello que me pueda de alguna manera evadir de lo realmente importante y me concentro en toda la logística que conlleva el día previo a un Ironman: Preparar material, entregar la bicicleta, preparar alimentación, repasar pautas de carrera… Otra costumbre un poco rara que tengo es ir a la peluquería, lo he hecho en todos mis Ironman.

La cena antes del Ironman constó de: Un plato gigante arroz blanco con salmón a la plancha y una tarta de queso de postre.

 

“The Day”

Suena la alarma a las 4.50 a.m. Es un poco más tarde que el resto de IM, pero la logística de Lanzarote es menos complicada que en otros sitios. En las horas previas sigo buscando la “soledad”. Desayuno con los amigos pero apenas hablo ni escucho. El móvil está apagado y así seguirá hasta la noche. Los amigos bajan juntos a boxes y yo lo hago unos metros detrás, concentrado en todas las pautas a seguir antes de la salida:

Sin apenas darnos cuenta, ya estamos todos en “el gallinero”. La salida de un Ironman es difícil de explicar. Unas 1700 personas sin apenas espacio. Y sin embargo, silencio. Tengo muy bien estudiado dónde tengo que estar y rápidamente me sitúo en mi lugar a esperar la salida. Pasan 10 minutos que son como 10 años y llega por fin el bocinazo. Bienvenidos al XXVIII Ironman Lanzarote.

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Swim Course. 3800m

En IMLZ, la natación sólo tiene un secreto: La primera boya. Al estar situada a sólo 160m de la salida y no haber “rolling start”, se convierte en un “embudo” donde realmente lo puedes pasar mal. Básicamente son 1700 personas intentando girar en un espacio de 10m.

Conocedor de esto, mi apuesta fue colocarme en el primer cajón (gracias a tener gorro AWA) y salir “a fuego ” a por esa primera boya. Yo no soy buen nadador, pero confiaba en que los 20 metros de distancia de los AWA con el resto de competidores en la salida y la poca distancia (160m) hacia el giro, me bastarían para encontrar la boya “limpia”. Así fue, el plan salió perfecto, sólo me alcanzaron un grupo de 6 o 7 “super nadadores” y me salvé del embudo. Poco después de dejar atrás la famosa boya, escuché gritos de triatletas atrapados en el “embudo” mientras pensaba que me había librado de una muy gorda.

El resto de la natación fue puro trámite. El tener detrás mía a muchos nadadores mucho mejores que yo, me permitía constantemente “coger piés” de gente que me adelantaba. Cuando veía que no podía seguir, soltaba y esperaba los siguientes piés. Así durante las dos vueltas del circuito. De esa manera, la natación pasó rápida y muy tranquilamente. El mar estaba un poco movido por el fuerte viento, pero al menos yo no tuve demasiados problemas con esto.

Paso la alfombra del chip con 1h05 por unos 4000m que indica el GPS. 4’ más rápido que en 2018. El tiempo en natación en el mar nunca sirve de referencia, pero ver poca gente en la carpa y muchas bicis en boxes me hizo intuir que había nadado bien. Transición bastante buena y empieza “la fiesta”.

 

Bike Course. 183km.

Sabedor de la dureza de este circuito y, sobretodo, de la dureza de la maratón posterior, estudié muy bien cómo y cuándo distribuir el esfuerzo para llegar a la “T2” los más “fresco” posible. Para ello creo que jugué dos factores clave.

1- Una buena elección de ruedas: Lenticular y perfil 40mm. Por mis características era muy arriesgado llevar perfil delante por el peligro de las ráfagas cruzadas, quizás alguien de mayor peso podría arriesgar un poco más. La lenticular detrás podría parecer arriesgado pero no lo es: Hay mucho desnivel pero sin subidas extremadamente pronunciadas, y al ser las bajadas muy rápidas la ganancia compensa. Otro factor importante es el “efecto vela” cuando el viento sopla favorable.

2. La distribución del esfuerzo. En un Ironman con desnivel, no se trata tanto de mover wattios sino de cómo y cuándo moverlos. Mediante el programa Best Bike Split, usando los datos de mi parcial del pasado año actualizados con mis últimos tests de Wattios que hicimos con Ivan unas semanas antes, saqué una aproximación del esfuerzo que debía realizar en cada segmento que llevaría en una pegatina en los acoples del manillar. (ver tabla)

El sábado el viento jugó un papel decisivo. Sopló con mucha más fuerza de la que ya de por sí es alta en la Isla y este factor cambió un poco la estrategia. En muchas ocasiones había que remar más de lo previsto simplemente para avanzar y esto pasaría mucha factura con el paso de las horas.

El circuito ciclista de IM LZ es simplemente mágico. El tramo entre Salinas - El Golfo - Timanfaya son los 40km más espectaculares donde he competido jamás. Cruzando Timanfaya somos saludados por los 6 demonios de acero, estos a los que dicen que hay que mostrar respeto. Debe ser verdad, porque todos pasábamos bien agachaditos ante ellos. Salvamos así uno de los puntos “clave” del Ironman y nos dirigimos, no sin miedo, hacia los temidos “miradores”. Antes pero, deberíamos cruzar el pueblo de Teguise: Una subida de 1 km donde todos los vecinos del pueblo han salido a gritarnos y empujarnos provocando que a muchos se nos escape una lagrimilla.

Quizás por esto, justo después cometo el único error grave del Ironman. El “Special Needs” había cambiado de sitio con respecto al año pasado. Estaba situado justo a los pies de Mirador de Haría, mientras que en la edición anterior estaba arriba del mirador. No tuve en cuenta este dato y me cogió totalmente desprevenido. Entre tarde y casi derrapando, me puse muy nervioso y me equivoqué de pasillo. Al buscar mi bolsa en el pasillo incorrecto evidentemente no la encontré, me puse aún más nervioso y empecé a liarla moviendo bolsas que no eran mías. Todo hasta que un voluntario me tranquilizó y me llevó hasta el pasillo correcto. El despiste me costó 3 minutos y un ataque de nervios muy innecesario. Cojo mis cosas de la bolsa y me voy pitando mientras escucho las risas de los voluntarios. Que desastre.

Pasé página rápidamente y sigo a lo mío: Los Miradores. Conocer bien el terreno me ayuda en las subidas y sobretodo en las bajadas, donde consigo recortar casi 4’ al tiempo del año pasado, compensando así la liada del “Special Needs”.  Coronar Mirador del Río con La Graciosa a tus piés es uno de los mejores momentos que puede vivir un triatleta.

Tras pasar con nota Los Miradores, llega otro punto “clave” del Ironman. El viento ha causado estragos como se esperaba y llegados al km 105 me encuentro con 7w más de lo previsto en el Garmin y un “desastre” importante en las piernas. Con estos datos decido “recoger cable” pensando en la maratón. Sabiendo que en su gran mayoría los km que nos restan serán con viento favorable decido cambiar el planning. Bajo entre 5 y 10w la previsión inicial y me tomo estos 75km como “descanso activo”, aprovechando para comer y beber mucho y “resucitar” mis piernas para lo que les esperaba. Al llevar lenticular el viento favorable me ayuda mucho y apenas perdí 10 posiciones a pesar de bajar mucho la intensidad.

El plan salió perfecto y conseguí llegar arriba de Conil (km 170) bastante entero. Los últimos 10km son totalmente de bajada y me lanzó con unas ganas terribles de dejar por fin la bicicleta. Llegando a la t2 me fijo en las caras y la manera de dejar la bicicleta de los demás triatletas y pienso que he hecho bién en “aflojar”. Realmente el circuito de ciclismo ha sido muy duro. Paro el GPS con 6h24 y 217w NP. 17w más que en 2018 para mejorar “sólo” en 8’ el tiempo de la edición pasada. Quedando así más que evidenciado que el viento ha sido claro protagonista.

 

Run Course. 42km. “The Hell”.

Todo el mundo habla del circuito ciclista de Lanzarote y con razón, es muy duro. Pero siempre he pensado que se habla muy poco de la maratón. Si en cualquier Ironman supone un reto, aquí todo se multiplica. Esto es el infierno con palmeras y cactus. Un paseo marítimo interminable lleno de “toboganes” y donde las sombras brillan por su ausencia.

La salida de boxes es otro momento muy emocionante. Volver a encontrarte con los tuyos, que llevan más de 7h esperándote bajo el sol, es la mayor dosis de energía que puede tener uno de cara a lo que le espera. Ellos están aquí por ti, no les puedes fallar ahora. No hoy.

La primera vuelta hasta el aeropuerto es eterna. Tengo buenas piernas y me tengo que “frenar” para no pasarme. Se perfectamente como puedo ir y sobretodo como NO puedo ir. Las tres explosiones en mis tres Ironman anteriores siguen sonando en mi cabeza para recordarme lo delgada que es la línea entre petar y no petar. Adelanto muchísima gente que son realmente auténticos zombies. Cada vez estoy más convencido de que ha sido un acierto “aflojar” en la bici.

Tras superar clavando el tiempo previsto la media maratón (1h40) empiezo a creerme que puedo hacer una buen Ironman. El dolor de piernas es ya notable y tengo que caminar unos metros en algún avituallamiento, pero sigo sin parar de adelantar gente y con la sensación de tenerlo todo controlado. Ni rastro de los problemas estomacales de otras ocasiones, lo que me hace pensar que por fin he dado con la tecla en el aspecto nutricional.

Y de repente km 42. La alfombra con la M. Otra vez la M. Pero esta vez con la emoción de haber logrado por fin el Ironman que siempre había creído que tenía, pero que nunca había salido. 3h27 de maratón, 22’ menos que en 2018, para parar el reloj en 11h13’, 36’ menos que la pasada edición.

Recorres estos 100m chocando manos, abrazar a los tuyos, coger la cinta. Cuantas noches pensando en esta cinta. Acordarte de tantas cosas, de tanta gente, mientras oyes por fin la frase que tanto esperabas: Hey man, you are an IRONMAN!

Clasificación

En cuanto a la clasificación final. 155 de 1700 participantes y 17o de mi Grupo de Edad (25-29). Los “objetivos” que tenía marcados eran entrar en el top 150 y top 15 y no se cumpieron ninguno de los dos. No obstante esto no me decepciona, al contrario, pude dar todo lo que tenía y creo que cuando ocurre esto siempre debemos alegrarnos. Simplemente hubo gente que tenía más que yo.

Cierro este capítulo de Lanzarote con enorme satisfacción por el resultado y sobretodo por todo lo vivido. Pero más allá de esto me quedo con el camino y todo lo que ha supuesto: Ser por fin más valiente y creer en mi. Creo que habrá un antes y un después tras mi cuarto Ironman y esto se lo debo a mi entrenador, Ivan Muñoz.

 

Gracias a todos:

Por último, agradecer a las muchísimas personas que me han ayudado en este camino. Todo esto sería imposible hacerlo sólo. Mencionar especialmente a mi familia por su apoyo incondicional muchas veces sin entenderme, a todos los compañeros de Tradeinn S.L por adaptarse siempre a mi, a la grupeta de “Saraobike”  (en especial a Oriol Silvestre y Xavi Guell), a los muchos amigos mallorquines (en especial a Victor Picó y Daniel Arrom), a mi “familia lanzaroteña” por todo lo vivido esta semana y a toda la “familia” de ViWo Hotels Team - M3T por acogerme como uno más desde el primer día.

 

Someone next year? ;)

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